A los 89 años murió el histórico líder político José “Pepe” Mujica. Militante, guerrillero tupamaro, legislador, ministro, referente del Frente Amplio y segundo presidente de izquierda de Uruguay, una figura que trascendió fronteras con su prédica de la austeridad, su capacidad de comunicación y su fuerte influencia política.
Su primer barrio fue Paso de la Arena. Fue a la escuela N.º 150. A los seis años nació su única hermana, María Eudosia. Las vacaciones las pasaba con su abuelo en Colonia y fue allí que empezó a conocer el campo.
Su padre murió cuando él tenía ocho años, por lo que trabajó desde chico para ayudar a su madre a mantener a la familia. Tenían un negocio de venta de flores, rubro al que volvería Mujica luego de los años de prisión.
Asistió al liceo Bauzá y luego cursó bachillerato en el IAVA. Fue aficionado al ciclismo desde los 13 a los 17 años. Incluso llegó a competir en distintas categorías. Durante muchos años vendió flores en la feria del Cerro como forma de subsistir.
En su juventud militó en los gremios estudiantiles y votó por primera vez en 1954 a Emilio Frugoni del Partido Socialista. Luego se sumó al Partido Nacional de la mano del diputado Enrique Erro. Su abuelo materno, Antonio Cordano, había sido edil herrerista en Colonia. Mujica integró parte del equipo de confianza de Erro hasta que éste abandonó el Partido Nacional. Comenzó a participar en movilizaciones, marchas y movimientos de izquierda hasta sumarse al Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros que operó en Uruguay desde 1963.
Según varios biógrafos, en 1963 Mujica se integra al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y otros movimientos de izquierda que surgían en esa época en Uruguay. Tiempo después se sumaría oficialmente al Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros.
El MLN comenzó como un movimiento guerrillero de la mano de otros grupos similares que habían surgido a partir de la revolución cubana y la teoría del foquismo. Actuó como una guerrilla urbana para enfrentar al Estado a través de la lucha armada. Dentro del movimiento existían distintas columnas que actuaban con cierta autonomía. Mujica comienza siendo un militante más para más tarde formar parte de posiciones más importantes.
Forma parte de distintas columnas y grupos dentro de la guerrilla. Sus compañeros destacan siempre sus grandes dotes de comunicador para convencer a nuevos militantes.
Un policía lo reconoce cuando se encontraba en el bar La Vía en Monte Caseros y Luis Alberto de Herrera y da aviso a otros efectivos. Mujica intenta escapar, recibe varios balazos y es capturado. Luego es internado en el Hospital Militar donde permanece casi dos meses. Le extirpan el bazo y luego es enviado a la cárcel de Punta Carretas. Permanece recluido en la celda 269.
Durante meses los tupamaros presos en Punta Carretas diseñan un plan de fuga. El 6 de setiembre, 106 de ellos logran escapar por un túnel que habían cavado desde una celda en planta baja hasta una casa en la calle Solano García. Mujica está entre los que lograron engañar a las autoridades carcelarias. También fugan cinco presos comunes.